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Asamblea universitaria, la agenda gremial de los docentes

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Ante la inminente asamblea universitaria que se realizará este jueves 5 y definirá al próximo rector de la UBA para el período 2014-2018, nuestra gremial expresa la necesidad de retomar las discusiones profundas en torno al proyecto de universidad que debe ser llevado adelante, un debate que la UBA tiene pendiente hace mucho tiempo.

En lo que respecta a decisiones que afectan de manera directa nuestra condición de trabajadores, nos parece oportuno manifestar públicamente nuestro posicionamiento sobre algunas cuestiones que deberían sumarse a un debate que, previsiblemente, quedará soslayado por las lamentables condiciones políticas que forzaran la realización de la elección fuera de la UBA en un clima de violencIa que repudiamos.

Es impostergable la democratización de la Universidad, en particular hemos Insistido en la reforma del sistema electoral, la conformación de un claustro único docente que abandone la perspectiva conservadora de ciudadanos de segunda que miles de trabajadores docentes tienen, en la medida que se les niega el derecho a votar, la inclusión de los no docentes y otros mecanismos que se implementan en varias universidades nacionales de nuestro país.

Sin embargo, la categoría democracia no puede quedar reducida al debate por las representaciones de los distintos claustros. Democratización también significa debatir en profundidad la orientación de las actividades de docencia, extensión e investigación de nuestra universidad, así como su necesaria articulación con las políticas de Estado pensando en una Universidad de Buenos Aires que se ponga al servicio de las demandas de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.

El contexto político nacional y regional, con procesos de cambio que cuestionan la hegemonia ideologica neoliberal en el mundo y el pensamiento unico sistematizado desde las usinas de los think tanks del poder economico, demandan una universidad a la altura de estos debates.

La futura conducción de la UBA debiera debatir también sobre la necesidad de incorporar la agenda gremial de los docentes universitarios como un aspecto central en la construcción de un nuevo modelo de universidad. Un primer paso sería asumir un respeto irrestricto a las leyes nacionales y en ese aspecto nuestra gremial revindica la aplicación plena de la Ley 26.508 que crea el régimen especial de jubilaciones docentes, fruto de una lucha de más de 20 años del conjunto de los docentes universitarios. Esta ley fue sancionada el 20 de agosto de 2009 y promulgada el 3 de septiembre del mismo año, estableciendo el 82% móvil y la posibilidad de optar por permanecer en el cargo por 5 años más una vez cumplida la edad jubilatoria. Desde un principio las autoridades de la Universidad manifestaron su voluntad de desconocer este nuevo derecho consagrado por ley, llegando en 2011 al punto más alto del conflicto con la aprobación de la resolución 2067 que establece, para el ejercicio del derecho a opción, una distinción arbitraria entre docentes interinos y regulares. De esta forma, la UBA desconoce el derecho a trabajar, al pretender que el principio de autonomía universitaria debe prevalecer por sobre una ley nacional y se arroga competencias que no le corresponden, como ser la de legislar en materia laboral y previsional, facultad que la Constitución le otorga al Congreso Nacional.

En el plano de la ampliación de los derechos laborales nuestro gremio enfatiza la imperiosa necesidad de que las próximas autoridades de la UBA avancen en la implementación de Convenio Colectivo de Trabajo que tiene como uno de sus capítulos centrales el de carrera docente, que implica un régimen de ingreso, permanencia y ascenso o promoción, que apunta fundamentalmente a garantizar la estabilidad laboral de los Docentes.

Las condiciones de precariedad laboral de miles de docentes, una cantidad importante de los cuales siguen en condicion de ad honorem, subrogados, contratados, deben ser parte de este debate sobre el modelo de universidad. Es llamativo en este punto el contraste con el avance que, a nivel nacional hemos tenido mediante la realización de paritarias anuales con el gobierno nacional que nos han permitido avanzar en estos puntos.

Poner a la UBA en sintonía con estos debates y generar las condiciones políticas para que ello suceda, es una tarea impostergable para quienes tenemos un compromiso histórico con la defensa de la universidad pública y popular contra los intereses corporativos que bloquean cualquier cambio y las manifestaciones de violencia que les resultan funcionales.

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