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6to Encuentro del Seminario de comunicación sindical «Feos, sucios y malos». Qué dicen sobre nosotrxs, qué hacemos con lo que dicen de nosotrxs

En este encuentro Eliana Persky (Politóloga – Relaciones Institucionales en la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual) escuchó las experiencias de compañerxs de SUTEBA, UTE, SUBTE, APA, ATE, SIPREBA sobre estigmas que circulan en torno a nuestras identidades y prácticas sindicales.

Dodaro inició la charla recordando las claves del ataque macrista contra lxs trabajadorxs, que consistió en describirlxs como ineficientes, demasiado númerxs e ideologizadxs. “Se construyó un discurso basado en una supuesta modernización que acusaba a lxs trabajadorxs de grasa militante, que no cumplían con sus tareas. La ideología era un elemento que se consideraba negativo para cumplir eficientemente el trabajo”, afirmó.

De todas maneras, la construcción del perfil de lxs trabajadorxs no es una potestad de los periodistas políticos, sino que también aparece en la ficción. Gasalla ya representaba a los trabajadorxs estatales como “vagxs” a principios de la década del 90, mientras que la novela “El Tigre Verón” funcionó para construir una identidad del sindicalista como una persona corrupta.

Mariano de Negri (CTERA) explicó que esta serie de Polka, que mostraba a lxs trabajadorxs organizadoxs como parte de la burocratización, se apoyó en una construcción social precedente. Al mismo tiempo, nos encontramos con una apropiación por parte de lxs estigmatizadxs de la palabra que estigmatiza. Es decir, la palabra peyorativa se toma como parte de la identidad  para disputarle su carácter de estigma. «Sans-culottes, descamisados, piqueteros son formas de asumir el estigma como parte de la identidad. Y esa constitución es parte del terreno de disputa permanente” concluyó.

Por su parte, Elisa Semino (SUTEBA) resaltó cómo los sectores del poder se esforzaron por evitar que lxs docentes nos reconozcamos como trabajadorxs que intervienen en las luchas populares. Los gobiernos neoliberales han intentado borrar la identificación de los trabajadorxs de la educación con el sindicalismo. Elisa relató cómo ante las campañas sucias de la que fueron objeto, se apeló a sensibilizar a la ciudadanía desde la empatía y el lugar que ocupa la escuela en la sociedad. “Hicimos una contracampaña, Las patas de la mentira contrastando el discurso oficial donde fue fundamental el contacto con el territorio, para dar la batalla comunicacional porque el insumo básico de la campaña lo dio la militancia”

En esta misma línea, Paula Galigniana destacó la importancia de batallar desde lo comunicacional la información que atenta contra los derechos conquistados y que presenta a lxs docentes como quienes inician el conflicto.

A su turno, Quique Rositto relató la disputa que como metrodelegadxs emprendieron para la obtención de derechos laborales y para combatir aquellas tácticas que lxs acusaban de patoterxs e ignorantes. En este punto es notorio como hay ejes que van atravesando todos los conflictos sindicales donde se genera una grieta entre quienes reclaman y quienes podrían usar el servicio. Es por eso que “hay que pensar cómo podemos pasar la información y romper esa lógica porque cada lucha potencia otras que podemos llevar adelante”.

Andrea Delfino de Télam aportó el relato de la lucha de la agencia de noticias durante el año 2018 y como se posicionaron para demostrar que era necesaria la presencia del organismo en el sistema de medios público. La estrategia se baso en explicarle al conjunto de la población el valor de Télam para la conformación de las ideas en una sociedad.  “El conflicto de Télam fue importante para el periodismo porque es uno de los pocos lugares  donde se cumple el Estatuto del Periodista Profesional”, concluyó.

Cecilia Moccia de APA, que representa a lxs trabajadorxs aeronáuticxs, contribuyó explicando el caso de Latam y su reciente intento de vaciamiento. En este caso, los medios de comunicación hegemónicos se basaron en la intransigencia del sindicato para justificar los despidos. Ante esta operación impulsaron el hashtag #NoalaExtorcionLatam para visibilizar que la pandemia es una excusa para avasallar derechos laborales. “Si bien no pudimos dar vuelta la estigmatización, el acceso que no podemos tener a los medios lo tomamos e irrumpimos en Twitter con nuestra propia voz, diciendo lo que queríamos decir y de manera colectiva”, manifestó.

Una de las últimas intervenciones fue la de Nacho Campora de ATE, quien relató como lxs empleadxs estatales fueron sistemáticamente despedixs y perseguidxs durante el macrismo. “El desafío de ATE en ese momento fue instalar que no sobraban trabajadorxs, sino que faltaban políticas públicas. Si bien no logramos revertir la subjetividad de los medios, ganamos en cuanto a un mayor nivel de organización y unidad” reafirmó.

En este punto, se presentó Eliana Persky (Relaciones Institucionales en la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual) quien afirmó que estas experiencias de deconstrucción de los estereotipos de los distintos sindicatos, también nos sirven para pensar las diferentes perspectivas que pueden tener los discursos de odios.

Partiendo de la definición de la UNESCO, que indica que los discursos de odio son expresiones utilizadas para acosar y privar del ejercicio de derechos a grupos de personas, estos discursos plantean la exclusión definitiva del otro en el debate público.

Es decir que los discursos de odio operan cancelando el acceso de ciertas personas a ciertos espacios, limitando la libertad de expresión. Entonces, realizar acciones que prevengan a las sociedades de los discursos de odio habilita a la circulación de más discursos, no menos. “Para una construcción de la democracia, es clave tener una esfera pública enriquecida con el aporte de las diferentes voces. Es importante establecer que las expresiones de odio no son opiniones, sino que buscan anular a otrxs del diálogo”, aclaró.

Eliana definió a NODIO, la reciente iniciativa de la Defensoría del Público para proteger a la ciudadanía de las noticias falsas, como una entidad que interviene ante los discursos de odio desde una perspectiva no punitiva. El organismo fue recientemente blanco de diferentes ataques por parte de operadores políticos y agentes corporativos, pese a que su función no es reguladora, sino que pugna por los derechos de la audiencias y sus intervenciones son reparatorias, en la búsqueda de una comunicación más respetuosa.

En concordancia con estas cuestiones, Dodaro resaltó que los discursos de odio van en detrimento del propio funcionamiento democrático, exceden la dimensión discursiva y operan en la matriz ideológica. “Cuando al otrx no se lo da la posibilidad de que contra argumente, se construyen estructuras donde ya no se puede debatir con ese otrx y desde ahí se impide que ese sujeto sea parte de una conversación pública”.

Para ampliar:

Informe sobre el odio

Son todos vagos…

NODIO: una iniciativa de la Defensoría para fortalecer la pluralidad de voces

Mirá el video acá: https://fb.watch/1f2c8Epw70/